El viaje se le hizo muy largo. Florencia nunca había
viajado en avión y los nervios, la ansiedad, todo lo que había ocurrido en su
casa, con su familia, la habían puesto muy mal. Cuando pasó el accidente de su
papá sintió que el mundo se le había caído sobre su cuerpo. No entendía por qué
les habían ocurrido tantas cosas en tan poco tiempo.
La sala de espera del hospital se le hacía
insoportablemente vacía. Le estaban realizando unos estudios a su padre y debía
esperar a que los médicos le dieran los resultados. Sentía cansancio, soledad,
aburrimiento, tenía sueño. Ya no sabía cuántas horas habían pasado desde que
alguien, usando el teléfono de su padre, la había llamado para decirle que
había sufrido un accidente en el campo de caza y que lo habían trasladado de
urgencia al nosocomio.
Una llamada la sacó de su ensimismamiento. Era el
celular de su papá el que sonaba. La llamada era de un número de teléfono que
no estaba registrado y no conocía la característica. Parecía un número
extranjero.
"Hola, ¿quién habla?"
Una voz familiar respondió del otro lado.
"Sobrino, te cambió la voz!"
"¿Tío Roberto? Soy Florencia!"
"Flo, bonita, qué haces vos con el teléfono de tu
padre? ¿Se lo olvidó otra vez?"
La joven comenzó a llorar.
"Ay, tío, vos no sabés lo que pasó, papito está
muy mal!"
"¿Qué le pasó?"
"Se fue al campo, a cazar y parece que...no sé,
debe haberse tropezado y se disparó, ahora le están haciendo unos estudios, tío,
no quiero perder a mi papá!"
Roberto guardó silencio. El terreno se acomodaba solo
a sus necesidades. Había que esperar qué decían esos estudios sobre la salud de
su sobrino para ver qué hacer en adelante. Pero, para él, que Osvaldo desapareciera
de circulación no dejaba de ser una buena noticia. Fingió preocupación ante su
sobrina.
"Mi chiquita querida! Y yo tan lejos, no sé en
qué las puedo ayudar!"
Un largo sollozo fue la respuesta a sus palabras.
Florencia estaba desconsolada y él no tenía la paciencia ni las ganas de ser su
pañuelo de lágrimas...pero no podía dejar de desaprovechar la oportunidad.
"Nena, agendate este número, llamame ante
cualquier necesidad que les surja. Si necesitan plata para algo, me avisas y
les hago un giro, no se preocupen y cuenten conmigo, si?"
"Gracias, tío, no sé qué haríamos sin vos!"
"Para eso está la familia, bonita, quedate
tranquila, dale un beso a tus hermanas de mi parte y manteneme informado de
cómo sigue tu papá, si?"
Tras despedirse, Roberto cortó la comunicación y
caminó por la sala. En esa casa tenía una vista espectacular al Mediterráneo,
podía tomar su café en una terraza y la vida le sonreía. Pronto Osvaldo dejaría
de ser un cabo suelto y ya no debería preocuparse por nadie que lo acusara de
estar en el negocio de la venta de drogas para salvar su pellejo. Tomó
nuevamente su teléfono, marcó un número y esperó.
"Escuchame, mandá a alguien al Hospital
Comunitario. Averigüen bien donde está mi sobrino y en qué situación está…si
representa algún peligro, ya saben lo que tienen que hacer, no?".
No me estraña que aya familiares ,es una cruel verdad que de una forma o otra nos toca a todos . Gracia por compartir 🙏❤️
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