Capítulo 60



   Roberto tenía que solucionar el tema del pibe lo antes posible. Sabía que podía contar con Antonio, ya que en muchas oportunidades habían trabajado juntos y era fiable. Callado, discreto, sabía que si hablaba ponía en riesgo su vida y le convenía tener a quien recurrir cuando saliera en libertad.

   El pibe era un problema y él tenía por costumbre resolverlos, y si no tenían solución, sacárselos de encima de la forma en que más lo beneficiara. Tendría que acudir a Osvaldo para encontrar la forma de terminar con Kevin y poder vivir en paz. Lo llamó por teléfono.

“Sobrino, ¿cómo estás?”

“Todo bien, tío, trabajando bastante.”

“Necesito que armes un bolso y te vengas conmigo el fin de semana a la capital, tengo que resolver unos asuntos allá y no quiero viajar solo.”

“¿Este fin de semana?”

“Mirá, tenía planeado ir el jueves, después de la comida con los muchachos, no quiero manejar de noche y el médico me pidió que tuviera cuidado por la presión.”

   Osvaldo tenía otros planes. Quería aprovechar ese fin de semana para irse de su casa y pedirle a su amante que lo acompañara. Necesitaba salir de tanta cosa turbia que lo rodeaba y esa mujer le provocaba paz. Su silencio le llamó la atención a Roberto.

“¿Pasa algo que no me contestás?”

“No, nada, me tomaste por sorpresa, tengo que arreglar unos asuntos del negocio y armo mi bolso.”

“Dale, arreglá tus cosas y nos vamos, necesito que me acompañes.”

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