Capítulo 62



   Había que deshacerse del chico. Como fuera. Sin dejar huellas. Cubriendo todo rastro. Se trataba de un criminal y la justicia no iba a dedicarse a investigar mucho las causas de su muerte. Se pondría como carátula ajuste de cuentas, muerte dudosa y se llegaría a la conclusión de que la naturaleza si había encargado de una lacra para la sociedad. “Uno menos” dirían los ciudadanos comunes, hartos de los jóvenes delincuentes que entraban y salían de las oficinas de tribunales, simplemente porque eran menores y la ley decía que no se les podía imputar ni siquiera una muerte.

   El asunto se resolvería fácil. Kevin sería llevado hasta ese lugar alejado, en donde nadie escucharía nada. Ni Antonio movería un dedo por el chico, ya que estaba en juego su propia vida y su libertad. Además, Antonio jamás se había interesado por sus hijos. Sólo le interesaba la plata, ir a los bares a tirar lo que se ganaba transportando droga o robando camiones en las rutas. Comprarse autos nuevos, lucirse con mujeres. Tenía otros hijos para superar la tristeza que la muerte de Kevin podría llegar a provocarle.

   Traerían al chico, que estaría desorientado y lo harían correr como si fuera un animalito salvaje. Osvaldo sería el encargado de matarlo. Se había encargado de hacerle ver que era justicia divina. Kevin había asesinado a su hermano y era justo que Osvaldo se vengara matándolo. Era muy bueno saber usar la religión en algunas oportunidades.

No hay comentarios:

Publicar un comentario