"No te vayas con el tío"..."Es una
basura"... "El tío es malo"... "Si te vas con él, te va a
hacer algo malo"...
La voz de Juliana sonaba en su cabeza. La veía con su
cabello pintado de azul, asustada, gritándole que no viajara a Italia, que el
tío Roberto era mala persona. Las imágenes iban y venían en su mente junto con
el sonido de la voz de su hermana.
"Jajaja, vos lo decís de celosa, hablás por pura
envidia, porque el tío me propuso ir a mí a Italia y no a vos...Mirate, estás
hecha un desastre, no servís para nada. Yo allá tengo un futuro, el tío me va a
ayudar a perfeccionarme y desarrollarme artísticamente", fue la respuesta
de Florencia ante las palabras de su hermana menor, cuando le comunicó que
Roberto le había propuesto que se fuera con él a Italia.
"Tenés una mano excelente, muy buen gusto, nena,
vos tenés que venir conmigo, Italia es la cuna del arte, vos allá vas a tener
otras posibilidades, otros contactos, vas a poder hacer lo que jamás harías en
Argentina", fueron las palabras de Roberto, buscando convencerla de que
tenía que viajar a Italia, con la excusa de perfeccionar sus dotes artísticas.
Los ojos de Florencia brillaron ante esa posibilidad.
Pero inmediatamente volvieron a ensombrecerse.
"Tío, no puedo, no puedo viajar y dejar a papá
así".
"¿Y vos qué vas a cambiar? ¿Qué te quedes acá va
a hacer que la situación de tu viejo cambie o mejore? Los médicos ya dijeron
que es irreversible, ya hablé con Beatriz y las voy a ayudar para que lo lleven
a la mejor clínica de la ciudad, porque tu papi tiene que estar bien cuidado y
atendido, pero tampoco es justo que ustedes dejen de hacer sus vidas
atendiéndolo. Y él necesita y merece atención especializada. Vamos, Flo, no
tenés mucho que pensar".
Florencia se moría por decir que sí, pero pensaba que
no era el mejor momento. El tío, en definitiva, tenía razón. Ella sabía que era
totalmente inútil en el cuidado de enfermos. No se veía a sí misma cambiando
sondas, lavándolo, dándole de comer papilla. Le deprimía enormemente la imagen
de su papá tan desvalido, cuando siempre había sido un hombre fuerte,
independiente, casi todopoderoso...y verlo ahora en esa cama, dependiendo de
otros hasta para comer, le provocaba un dolor casi insoportable.
La voz del tío la terminó de convencer. Una enorme
sonrisa se dibujó en su rostro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario