Intentó bajarse de la cama y sintió un dolor punzante
en sus partes íntimas. Notó que estaba desnuda, con el pelo revuelto, no
lograba comprender qué le había sucedido.
Como pudo fue hasta el baño. Encendió la luz y ahí vio
que su rostro tenía algunas marcas, que sus labios estaban mordidos. Miró hacia
un ventanuco y notó que tenía rejas. Fue hasta la puerta de la habitación y
quiso abrirla, pero estaba cerrada con llave.
"Ábranme, alguien me escucha, estoy encerrada.
Tío Roberto, ¿dónde estás? ¿Alguien puede abrirme?"
Gritaba con todas sus fuerzas, que no eran muchas.
Cayó detrás de la puerta, sentada sobre el piso, llorando. Nuevamente la voz de
Juliana la persiguió. "No vayas, el tío es malo, no viajes".
Se levantó y buscó algo para ponerse. Sólo tenía unas
sábanas sucias. No estaba su ropa, ni sus cosas. Escuchó unos pasos y sintió
que una llave giraba en la cerradura. Era su tío, con el chofer y otro hombre
más. Ella se cubrió con las sábanas.
"Tío, donde están mis cosas? ¿Qué está
pasando?"
Roberto la miró socarronamente. Con una voz que jamás
le había escuchado, dijo:
"Sobrina, a veces hay que ser menos soberbio en
la vida y escuchar cuando la gente que nos quiere nos advierte de algo. Tu
pecado fue ese, no escuchar, y ahora estás acá, sin que nadie pueda
ayudarte".
Florencia no entendía nada.
"¿Me podés explicar que significa todo esto?
Quiero mi ropa, mis valijas, mis cosas, quiero mi celular"
"No, no, no...vos a partir de ahora no vas a
tener nada de eso... Te presento a John Smith, no es su nombre, pero es el que
vos vas a conocerle. A partir de ahora él es tu dueño, y vas a trabajar para
él".
"¿Trabajar?"
"Ah, cierto, que tus padres te criaron como si
fueras una princesa y vos no sabés lo que significa esa palabra!!... Si,
querida, a partir de ahora desaparecés del mundo, y seguramente que conocés el
laburito que vas a tener...porque virgen no eras".
Florencia se llevó automáticamente una mano hacia su
zona púbica. Había sido drogada, abusada y ahora sería prostituida. Su tío la
había vendido y nadie podría ayudarla.
El chofer se adelantó y la tomó de un brazo, ella
forcejeó.
"Ni lo intentes. Estás desnuda, no conocés el
lugar donde estás y, si molestas mucho, con una inyección te calmamos y vas a
quedar tranquilita, obedecé y te va a ir bien...hacete la loca y no te aseguro
que vivas por mucho tiempo".
"Mis hermanas van a llamar, van a querer saber de
mi".
"¡Jajajajaja! Con tu fama de soberbia no me va a
resultar muy difícil convencerlas de que estas absorbida por tus actividades
artísticas y no tenés ni tiempo ni ganas de recordar tu pobre pasado...Ellas se
van a tragar muy fácil ese cuento"
Desnuda, descalza y sólo cubierta por la sábana,
Florencia fue arrastrada por un pasillo oscuro y frío hasta una pequeña puerta,
allí la hicieron subir a una camioneta en donde otro hombre la tomó, la ayudó a
subir y sin que ella se diera cuenta, le inyectó algo que la hizo dormir
inmediatamente.
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